Temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla. ¡Venían a rescatarlo!.
El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: “ ¿Cómo pudiste hacerme esto?”, y se quedó dormido sobre la hamaca.
Un día se fue a pescar y regreso corriendo al ver que se quemaba su choza y no pudo salvar nada. después de haber perdido todo, anduvo vagando en la isla como sonámbulo, ya sin esperanza.
Ya cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones.
El único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña isla desierta. Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.
Una noche estallo el cuarto de máquinas y se hundió el barco sobreviviendo solo el creyente al naufragio.
Un día, zarpó un barco a alta mar. Iban 20 hombres. Era un viaje de 50 días y entre ellos se encontraba un creyente de quien todos en la tripulación se burlaban...