sálvamelos cuida de ellos,

los necesito,

no puedo partir sin verlos.
En su agonía,

solo veía a su amada,

el pedía a gritos,
En su caballo a galope,

el corría entre la tormenta,

un alud a la vuelta,

callo sobre él.
No temas amada mía,

con ayuda vendré,

y saldremos airosos,

no tendremos tal desdén.
Él a ella le dijo....
El salió corriendo en busca de ayuda,

en la noche fría,

entre la noche oscura.
Antes de abrir su mirada,

apagando su luz,

sin nadie poder hacer nada.
el que vida le daba,

ahora la muerte,

en un fuerte nudo hallaba.
El nuevo ser no podía salir,

cual horca segaba su cuello,

su propio alimento...,
El esmerado acariciaba a su amada,

con caricias, amor, ánimos, pasión.
Pero la desdicha llamo a su puerta,

días de nieves, fríos y heladas,

cuando el bebe...,

decidió hacer su entrada.
Ella con su preñez,

seguía haciendo feliz...,

a su amor,

sus nueves meses de pasión.
Quisieron reafirmar su amor,

dando vida a la vida,

para traer a un nuevo ser,

fruto de los dos,

fruto del amor.
Una pareja ejemplar,

que vivía en la pobreza,

pero con toda su riqueza,

que era su amor, amar.
Cuentan las leyendas,

que lo fundaron,

dos amantes,

con corazón de diamante.