Sin embargo, sólo hasta mucho tiempo después no se vuelve a tener noticias suyas. Entramos en el ámbito de la leyenda, ya que pocas pruebas tangibles quedan de lo que posiblemente sucedió después.
El caso es que a su vuelta de Francia, rumbo a Martinica, su barco naufraga y se da por desaparecidos a todos sus ocupantes, terminando aquí su historia oficial: muerta en un naufragio con catorce años.
Empecemos desde el principio. Aimée nace en 1771, en la Martinica francesa, siendo hija de la élite local; su infancia fue tranquila, y su formación excelente para la época, tanto que incluso viajó a Francia para completarla, al cuidado de sus familiares. Curiosamente su prima era Marie-Josephe Rose Tacher de la Pagerie, futura emperatriz Josefina, compartiendo juntas muchas horas de amistad.
Aimée era una simple hija de colonos en las Antillas francesas, sin embargo el destino quiso que terminara sus días en el harén de Estambul, siendo la madre del futuro sultán del Imperio turco. ¿Cómo sucedió este cambio tan drástico?.
La historia de Aimée es realmente un misterio. De ella solo nos queda un pequeño retrato de cuando tenía 14 años, momentos antes de su desaparición, siendo uno de esos personajes anónimos con el que no podemos evitar sorprendernos.
Aimée du Buc de Rivery: La favorita del Harén
El rey nunca se repuso de su pérdida y once años después fue a morir al castillo que era propiedad de su amada, a Beauté-sur-Marne.
El frío y las malas condiciones del viaje hicieron que muriera, por un “flujo de vientre”, a los pocos días de reunirse con él. Tenía solo veintisiete años. Su tumba se encuentra en la colegiata de Loches, está realizada en alabastro, y se la representa tumbada, con las manos unidas y vestida con uno de sus bellos trajes de hada.
De las relaciones amorosas de Agnes y Carlos VII resultaron tres hijas. Cuando ella se encontraba embarazada de nuevo, y el rey en plena campaña contra los ingleses en Normandía, decidió recorrer media Francia para ir a su encuentro.
Fue una época de prosperidad para el reino, guiado por varios consejeros cercanos a Agnes, y que supieron dirigir correctamente la política real
. La Corte pasó a ser brillante, ostentosa y donde primaba la búsqueda de los placeres sobre todo lo demás. La fama de la dama no solo se extendía por Francia, sino también por el resto de Europa: se hablaba de las telas de sus riquísimos trajes, de sus fantásticas joyas, de su forma de exhibir el escote, sus peinados, tocados,... Pasó a convertirse en un mito de la época, al cual todos querían criticar, y al mismo tiempo, imitar.
Agnes se relacionó con un importante comerciante de la época, Jacques Coeur, que la persuadió de que introdujera en la Corte la afición por el lujo y la ostentación, y así él saldría beneficiado porque esto generaría más consumo por parte de la Corte, hasta ahora poco dada a frivolidades y grandes lujos
También vivieron en Loches, donde Agnes tenía una bonita mansión. Aquí se haya expuesto un cuadro especialmente conocido, en el que ella sirvió de modelo para la imagen de la Virgen y en el que está mostrando un pecho. Fue pintado por Jean Fouquet.
Esto provocó un gran escándalo en Francia, ya que de esta forma se descubría claramente que era su amante. Esto al rey no le importó, ya que solo pensaba en estar junto a ella, y no se preocupaba por nada más.
A raíz de sus relaciones amorosas con Agnes, el rey cambió completamente. Irradiaba felicidad. Como no podía mantenerse alejado de ella, le regaló un castillo, el de Beauté-sur-Marne, en el Valle del Loira.