Dedicaba gran parte del día a realizar ejercicio: equitación, esgrima y grandes paseos
Para mantener esta figura, Elizabeth llevaba a cabo una dieta muy estricta, a base de leche, helado o fruta, comía seis naranjas al día.
Su belleza no tardó en trascender a las cortes europeas, convirtiéndose en un mito entre la realeza
La emperatriz era bella, alta, delgada y lucía una larga y preciosa caballera rubia.
Un viaje que fue objeto de muchos comentarios en las distintas cortes europeas, veían con malos ojos que la emperatriz viajara sin la compañía de Francisco José, en un yate propiedad de la reina Victoria de Inglaterra.
En un intento de superar esta enfermedad decidió realizar su primer viaje “hacia el sol”, el destino elegido fue la bella Madeira.
Por esta razón cuando Sofía lo apartó de su lado, para que recibiera la educación oportuna a su rango, motivó una gran depresión de Elizabeth.
El nacimiento de su hijo Rodolfo supuso un gran vuelco en su vida, fue, sin lugar a dudas, su hijo predilecto.
La emperatriz se alejó poco a poco de la actividad de la corte, odiaba la rigurosa etiqueta vienesa.
Sissí se sintió secuestrada en el palacio de Hofburg.
El protocolo de la corte vienesa pronto asfixió a la joven emperatriz, por otra parte Sofía no dejaba de inmiscuirse en la vida conyugal de la pareja, dificultando las relaciones de los desposados.
“Yo amo al emperador, pero preferiría que no fuera emperador”
Sissi llegó a afirmar en cierta ocasión:
La pareja disfrutó de una maravillosa luna de miel en Italia, al regreso Francisco José se ocupó en cuerpo y alma de todos los quehaceres del Imperio, desatendiendo las demandas de su joven esposa.
Desgraciadamente, lejos de ser el comienzo de una “vida rosa”, la vida de Sissí se acababa de convertir en un calvario sin retorno.