Pero tuvo que enfrentarse a Alice Milliat, que en 1919 fundó la Federación de Sociedades Femeninas de
Francia y que buscaba promover el
deporte entre las mujeres del país. Poco después, y gracias a sus contactos, nace la Federación Deportiva Femenina Internacional que organizó los I
Juegos Mundiales Femeninos en 1922 y la segunda edición en 1926.