Asimilados los nuevos conceptos sin renunciar a su naturaleza, a Nadal le delata su sonrisa, franca y sincera, plena, de alguien que se siente fuerte, indestructible, la confianza inflada, la satisfacción por el trabajo bien hecho. También la planificación de un curso que le ha permitido ganar ya dos 'grandes' (Roland Garros y Wimbledon) y mantener su dominio absoluto en la 'arcilla' sin llegar agotado, lesionado, deprimido, a la última gran cita del calendario (Copa Masters aparte, otro título importante ... (ver texto completo)
Inmediatamente recuperó el 'break' y sacó para firmar la victoria.
Números de jugador de pista dura. Más riesgo, mayor contundencia. Nadal obtuvo ventaja en cada set antes de llegar al tramo decisivo y sólo el error en el octavo juego del tercer parcial, con Youzhny en plan suicida, jugándosela en cada golpe, le obligó a pisar de nuevo el acelerador.
Aun así, sólo perdió 19 puntos con el saque y concedió apenas dos opciones de 'break'; acumuló 23 golpes ganadores y se atrevió a volear hasta en 23 ocasiones.
Así desplumó a Youzhny a pesar de cometer 19 errores no forzados y jugar con su primer servicio en el 65% de las ocasiones.
Nadal juega con mayor riesgo sobre el cemento, se olvida de los porcentajes y busca el 'ace', el punto corto, siempre sobre la línea, sin ceder un sólo metro al rival.
A su derecha demoledora y a su enorme capacidad de desplazamiento, suficiente para ganar Roland Garros, ha ido sumando un revés cruzado ganador, un cortado defensivo, mayor atrevimiento en la red y un servicio más plano y variado, en un principio basado siempre en porcentajes. Con estos recursos conquistó Wimbledon. Ahora, con una nueva empuñadura para el primer servicio y una reducción más drástica aún de su 'liftado', el US Open también es posible.
Nadal, como Perry o Budge, ha sabido variar su estrategia y rectificar sus vicios técnicos.
Hoy es otra cosa. Youzhny, Blake o Berdych, ejemplos de anticipación, hace mucho que dejaron de intimidar al balear.
Hoy ese tipo de ejecución, ideal en una pista rápida, representa una de las mayores virtudes de Youzhny y hubo un tiempo en que supuso uno de los mayores problemas para Nadal.
Entonces no les condicionó la superficie -sólo hierba y tierra en aquellos años- sino la táctica. Golpeando antes a la bola, aún en trayectoria ascendente, su tenis ganó en agresividad, en presión, y ya nadie los pudo parar.
Fred Perry y Donald Budge, los dos primeros tenistas capaces de completar el Grand Slam hace más de 70 años, también debieron ajustar su juego para convertirse en mitos.
Y llama a la puerta de Nueva York sin ceder un set tras liquidar a su última víctima por 6-2, 6-3 y 6-4, en dos horas y 13 minutos.
Un pequeño sobresalto, insignificante, en su despejado camino hacia la final más deseada, la última frontera, la que le separa de la leyenda.
El número uno del mundo, un tipo de costumbres, se saltó el ritual, olvidó cambiar su raqueta cuando marcaba el guión y fue justo entonces cuando Mikhail Youzhny obtuvo su primer y único 'break' del duelo, el segundo que encaja el balear en todo el torneo tras 90 intentos.