Ni un universo tan sofisticado como el de las carreras de coches y de motos escapa al pánico que produce el número 13. De hecho, en la Fórmula 1, desde 1950 solo dos pilotos lo han lucido en sus coches: Moisés Solana en 1963 y Divina Galica (una de las pocas mujeres que han competido en esta categoría) en 1973; y ninguno disputó su segunda carrera.
5. Viva la fórmula 13
¿Pero de dónde viene su mala fama? De la propia noche de su estreno, en 1606, cuando el muchacho que iba a interpretar el papel de lady Macbeth falleció en un accidente horas antes de subirse el telón.
Por eso, muchos actores ni mencionan su título: se refieren a ella como “la tragedia escocesa”. Además, se cuentan numerosas historias de accidentes y tragedias (algunas reales, como el incendio en 1964 de un teatro de Lisboa donde se representaba la obra) vinculadas a esta pieza.
Se dice que quien representa Macbeth ha condenado su carrera al fracaso; pero no hace falta llegar a tanto, porque basta con mencionar su nombre o recitar solo cuatro versos seguidos para atraer a la fatalidad.
4. La obra innombrable de Shakespeare
Desde ese día, colgó en su escritorio un símbolo contra el mal de ojo, lo cosió en la ropa y lo dibujó en sus manuscritos.
El escritor William Somerset Maugham no se planteó si era supersticioso hasta que, en un viaje a China una mendiga a la que le negó una limosna le lanzó una maldición.
3. Contra el mal de ojo
“Me daba suerte”, confesó en una entrevista concedida a la agencia EFE. “Desde que comencé con estos ritos en 1995 hasta que me retiré en 2007, no dejé de marcar goles”. Eso sí, los calzones no le duraban de una temporada a otra.
Pero la palma se la llevan los brasileños; se cuenta que algunos jugadores dejan velas encendidas en el vestuario antes de salir al campo. Nada comparado con la costumbre del carioca José Robson do Nascimento, quien antes de cada partido tenía que oler sus propias botas y que jugaba toda la temporada con los mismos calzoncillos.
Ronaldo siempre entra en el campo pisando el césped con el pie derecho, y Johan Cruyff siempre jugó con el dorsal número 14, cifra que, según él mismo confesó varias veces, le traía fortuna, ya que a esa edad ganó su primer galardón como juvenil
2. Ritos con el balón
Por eso, se cuenta que, a punto de iniciar el rodaje de "Psicosis", Hitch vio a Janet Leigh entrar en su despacho con un suéter de ese color, pensó que era un mal presagio y decidió neutralizarlo rodando el filme en blanco y negro.
Según cuenta su biógrafo, Donald Spoto, el director pensaba que el color rosa daba mal fario desde que de niño su madre le castigó a pasar una noche encerrado en una carbonera por estropearle un vestido de esa tonalidad.