Rodeada de colinas plagadas de pinos, la pequeña Cala Salada, en la isla balear de Ibiza, es el destino preferido de los residentes locales que cuentan con alguna embarcación, ya que aquí no llegan los turistas.
Cala Salada
La playa de la Concha está en la Isla de Lobos, Canarias, y su arena parda queda separada de la isla por un brazo de mar denominado El Río. Rodeada de roca volcánica, sus aguas tranquilas y transparentes invitan nadar en cualquier época del año.
Playa de la Concha
L'Illa Roja, en Gerona, es una preciosa cala naturista que recibe su nombre por albergar un peñasco rojizo que contrasta con la fina arena dorada. Conserva su naturaleza intacta y, aunque sólo se puede acceder a ella por un pequeño camino, merece la pena visitarla.
L'Illa Roja
Ses Illetes es una playa de la isla de Formentera, y aunque en los meses de verano está llena de turistas, nadar en sus aguas cristalinas y plagadas de peces es aún un placer. Está en pleno Parque Natural de las Salinas y es famosa desde que Julio Medem rodara allí algunas escenas de "Lucía y el sexo".
Ses Illetes
La playa Mitjana está en la isla de Menorca, en las Baleares, y conserva su frondosa vegetación porque ha sabido mantenerse aislada de los turistas. Es una playa tranquila con aguas azul turquesa que nada tiene que envidiar al Caribe.
Playa Mitjana
La playa del Médano está en el municipio de Granadilla, en la isla canaria de Tenerife, y es una de las más grandes de la isla. Su arena es dorada y fina y las aguas son tranquilas, transparentes y de poca profundidad.
El Médano
La playa de los Muertos está en el Cabo de Gata, Almería, y aparece como de la nada tras descender por un camino entre la maleza. Es una playa ancha con arena de guijarros y de una belleza impresionante.
Playa de los Muertos
La asturiana playa del Silencio, también llamada playa Gaviero, es un lugar tranquilo y plagado de vegetación que queda resguardado del viento por una montaña. Bañada por el Cantábrico, en sus márgenes pueden verse varios islotes que emergen según la marea.