La primera vez que me la contaron tendría yo unos 12 años. Me la contó una chica (ahora mujer) que le encantaban las historias de miedo. Ahora como no tengo trato con ella no sé si le seguiran gustando.
No me gusta oír esas cosas, luego por la noche me da miedo.
Pues es raro. No te suena la de un conductor que va por una carretera con muchas curvas y con muy mal tiempo y se encuentra a una mujer vestida de blanco, la monta en el coche. La mujer le va diciendo a cuanto tiene que tomar las curvas. Le avisa que en la última tiene que ir a 10km, el chico le dice que como lo sabe y ella le contesta: porque en esa me maté yo y desaparece del coche.
La primera vez que me la contaron tendría yo unos 12 años. Me la contó una chica (ahora mujer) que le encantaban las historias de miedo. Ahora como no tengo trato con ella no sé si le seguiran gustando.
Pues es raro. No te suena la de un conductor que va por una carretera con muchas curvas y con muy mal tiempo y se encuentra a una mujer vestida de blanco, la monta en el coche. La mujer le va diciendo a cuanto tiene que tomar las curvas. Le avisa que en la última tiene que ir a 10km, el chico le dice que como lo sabe y ella le contesta: porque en esa me maté yo y desaparece del coche.
Si algo parecido.
Esa precisamente no me suena.
Pues es raro. No te suena la de un conductor que va por una carretera con muchas curvas y con muy mal tiempo y se encuentra a una mujer vestida de blanco, la monta en el coche. La mujer le va diciendo a cuanto tiene que tomar las curvas. Le avisa que en la última tiene que ir a 10km, el chico le dice que como lo sabe y ella le contesta: porque en esa me maté yo y desaparece del coche.
¿Os suena está historia? A mi me la han contado de diversas maneras. Es más el otro día cuando estubo la prole en casa y empezaron a contar historias de miedo es la que conté yo.
Esa precisamente no me suena.
¿Os suena está historia? A mi me la han contado de diversas maneras. Es más el otro día cuando estubo la prole en casa y empezaron a contar historias de miedo es la que conté yo.
Cuando al día siguiente regresamos a casa, vimos tres cruces al borde del camino. Marcaban el lugar donde la mujer y sus niños se habían bajado del auto.

Fin
A pesar de ver a mi mamá, con su yeso a cuestas, pero bien, ni mi papá ni yo pudimos dormir esa noche.
Cuando llegamos a la casa, mi abuelo adivinó por nuestras caras de espanto lo que había ocurrido. Evidentemente ya lo había experimentado y nos convidó con un vaso de agua fresca.
Mi padre detuvo el auto. Ellos abrieron la puerta, dieron las gracias y desaparecieron.
Mi papá tomó con fuerza el volante, pero temblaba.

Cuando avanzamos dos kilómetros la mujer dijo – Aquí nos bajamos. Pare por favor.
Mi papá estaba blanco como un papel y yo me había quedado sin habla. ¿Cómo se habían subido al auto? ¿Quiénes eran estas personas?
Mi padre aminoró la marcha sin detenerse e inmediatamente vimos con estupor que la mujer y los niños se encontraban en el asiento trasero sin decir palabra.
Mi padre continuó sin bajar la velocidad. –Papá. Los vas a atropellar- grité.
Mientras avanzábamos, vimos claramente como una mujer con dos niños de la mano estaban parados en medio del camino.