a corazones alados,

que como ellos,

han sabido amar.
Cuentan las leyendas,

que el amor era tal,

que bajan para salvar,
un Pegaso cual corcel,

que lleva a una pareja,

y un angelito tras él.
Que sale desde la casa,

que emerge en los cielos,

y se puede ver en las estrellas,
Dicen las leyendas,

que en la noche,

la casa brilla,

haciendo un haz de luz.
Allí yacían los cuerpos,

de la familia que pereció,

tan unida,

que en piedra se quedo.
Rodeada de flores,

con una gran luz,

dando la sensación,

de querer clamar tu atención.
Verdes coloridos,

rosas rojas de pasión,

y en medio,

una casita.
Tras las nevadas,

la primavera llego,

el deshielo,

las flores....
Ella desangrada,

iba perdiendo la luz,

pero otra nacía,

era la de su amor.
Déjamelo coger,

déjamelo acariciar,

es nuestro corazón,

latiendo a un mismo son.
Su amado le dio la mano,

para que se dejara llevar,

ella vio a su hijo reír,

entre los brazos de su padre.
Ella desvanecía,

sentía perder el ser.
Sin palabras,

él cogió al pequeño,

que yacía entre las piernas,

acogiéndolo entre sus brazos,

con su alma se quedo.
En esos momentos,

de la nada surgió una luz,

como una aparición,

vio a su amor.