Descuide Maestro, ahora entiendo por qué hay tanto marica...
El discípulo se detiene, da media vuelta y le contesta:
Y lo más importante, hijo mio... Hijo... Espere... Vuelva aqui!...
Repare cuando ella se corta el cabello, aunque sea apenas las puntas, y dígale siempre que le quedó lindo
Diga en todo momento que ella es la mujer más linda que jamás vio; Elogie siempre la ropa que ella lleva, aunque sea la de todos los días;
Nunca proteste por nada; Trabaje poco y gane mucho dinero, para poder darle todo a ella;
No resuelva todo con ignorancia; No escupa en el piso; Lávese los dientes; No se rasque los testículos en frente de ella; Regálele flores y muchos, pero muchos presentes
Oh! Aplicado discípulo. Conserve bien las enseñanzas que le daré ahora... Sígalos atentamente sin errar y tendrá lo que busca
Entonces el gran gurú le dijo
Pero, entonces, Maestro... ¿qué debo hacer para conquistar el corazón de mi amada
No hay camino seguro para el corazón de una mujer, hijo. Sólo senderos al borde de precipicios y caminos sin mapas o brújulas, lleno de piedras y ladeados por serpientes venenosas...
El maestro le respondió:
Maestro de los Maestros, ¿cuál es el camino más corto y seguro para el corazón de una mujer?
Cierta vez un joven fue en su procura para descubrir el camino del corazón de una cierta mujer. Cuando encontró al sabio en la cumbre de la montaña más alta le preguntó