En aquellos tiempos, la
familia Bellvis disponía de una
tienda de recambios de automóviles en la C/ Capitán Portoles de
Zaragoza, y es allí, en la trastienda, aprovechando los tornos y bancos de trabajo que se disponían donde comienzan a fabricar los primeros equipos, decidiendo fundar la empresa Rodex, nombre proveniente por el cubo de rodillos.