Sin embargo, la sociedad actual tiende a mostrar más paciencia y compresión hacia estas personas, ya que el número de oportunidades ha aumentado. Además, el que alguien sea un “borrico” no obliga a que sea excluido, cosa que antiguamente si sucedía.
Por ello, es absurdo emplear esfuerzo y energía en obtener resultados de alguien así. De esta manera, el refranero sentencia que a una persona burra, no hay que darle más que alfalfa, es decir, lo mínimo.
Este refrán indica la imposibilidad de obtener provecho de alguien que no quiere. Una persona que sea completamente ignorante y no quiera cambiar, nunca lo hará.
A los borricos: Alfalfa ¡.
Vemos así que no siempre el saber popular es acertado, puesto que estas prácticas violentas entre los géneros deben ser erradicadas y condenadas socialmente.