Esta anécdota nos indica la importancia del protocolo en todos los ámbitos y la importancia de conocer bien la materia por parte de los asesores de las autoridades.
¡Pronto! ¡Buscad a madame de Noailles para que nos diga lo que manda la etiqueta cuando se cae del caballo la reina de Francia!
Cuentan que un día, durante un paseo campestre, la esposa de Luis XVI cayó del caballo en que iba montada. Corrieron solícitos varios de sus acompañantes pero su majestad, que no se había hecho daño alguno, se negaba a levantarse, gritando con fingida inquietud:
Madame de Noailles era la encargada del protocolo en el séquito de María Antonieta. La reina estaba cansada del celo que madame l'Ètiquette, como ella la llamaba de forma sarcástica, ponía en el mantenimiento de los usos y costumbres palaciegos.
La caída de una Reina. Madame L'Etiquette.
Estoy muy contento de estar con usted, Señor", dijo Bush al ser recibido por el Papa en la Biblioteca Privada de Su Santidad, donde tuvo lugar el breve encuentro.
Frente a decenas de periodistas y fotógrafos, George W. Bush expresó de esta manera su alegría por estar junto al Papa:
"Estoy muy contento de estar con usted, Señor", dijo Bush.
El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, se confundió en su conversación con el Santo Padre, al llamar "Señor" en lugar de "Su Santidad" al Papa Benedicto XVI, tal y como establece el protocolo en materia de tratamientos.
Bush confunde el tratamiento protocolario del Papa.
El marqués de Tovar pidió al duque de Alba que retirase el brasero del cuarto real. Pero Alba respondió que no podía hacerlo porque ese servicio correspondía al duque de Uceda. Mandaron buscar a este último pero había salido de palacio. Tardó en volver y el calor del brasero provocó la sofocación del monarca.
El invierno de 1621 fue muy frío y en el despacho del rey se colocó un gran brasero. Felipe, que padecía unas ligeras calenturas, recibía en el rostro el fuerte calor del brasero, lo cual le hacía sudar y le sofocaba. En realidad, el rey murió de escarlatina pero esto no impidió a Bassompierre asegurar que la culpa de la muerte fue la etiqueta.
Así lo sugería al menos el embajador de Francia, marqués de Bassompierre.
La etiqueta de la corte de los Austrias era muy rígida y era seguida de forma estricta. Y a consecuencia de ella, según algún relato de la época, murió el rey Felipe III.