A Máxima le obsequiaron una obra tallada en rodocrosita y ónix. Por su parte, la reina regaló al matrimonio presidencial dos cuadros antiguos de América del Sur.
Kirchner y la primera dama le regalaron a la reina Beatriz un tulipán tallado en oro y plata y al príncipe Guillermo un mate con bombilla de plata, ambos realizados por el orfebre Juan Carlos Pallarols.
La reina -quien estaba en el país desde el viernes en visita privada- lucía un conjunto de pollera marrón con estampado rosado, con un particular sombrero del mismo color. Las otras mujeres de la delegación también cumplieron estrictamente con el protocolo de la realeza holandesa de usar sombrero. El príncipe, en tanto, llevaba un elegante traje oscuro con una corbata celeste pastel.
De cualquier forma, no faltaron sonrisas para distender lo ceremonioso del momento por parte de la princesa Máxima, que lucía un elegante vestido rosa Dior con un gran sombrero al tono.
Elegancia.
La Casa Rosada trató de cuidar al máximo las estrictas reglas de protocolo que rodean al ceremonial real holandés, donde no puede haber reverencia ni inclinaciones de respeto, y los saludos se limitaron a estrecharse la mano.
Fuentes gubernamentales dijeron que las relaciones entre ambas naciones mejoraron gracias a la llegada de Máxima a la familia real holandesa, pero destacaron que se trata de una visita de Estado de carácter estrictamente protocolar.
La audiencia privada, que se desarrolló en el despacho presidencial, se extendió durante 50 minutos y sirvió para el intercambio de regalos y condecoraciones, pero no hubo ninguna firma de acuerdos ni convenios bilaterales a su término.
Fue una recepción estrictamente protocolar, aunque no faltaron los gestos de calidez del presidente y su esposa Cristina Fernández con la reina Beatriz y la princesa argentina Máxima, quien acaparó la máxima atención de la prensa.
El presidente Néstor Kirchner recibió ayer en la Casa Rosada a la reina Beatriz de Holanda y a los príncipes Guillermo de Orange y Máxima Zorreguieta, en el marco de la visita de Estado que la familia real realiza a la Argentina.
Protocolo, preguntas y regalos en la visita de la reina de Holanda.
En la actualidad el uso de la tarjeta de visita ha cambiado, quedando bastante reducida al ámbito comercial, aunque aún se utilizan estas tarjetas para ofrecer nuestra casa, para enviar algún tipo de regalo y otros usos similares, dado que las visitas de cumplido apenas existen. Además, actualmente, a nadie se le ocurre dejar una tarjeta de visita en la casa que va a visitar si no están los dueños de la casa.
Si los señores de la casa estaban, cuando llegábamos al domicilio de éstos, el personal de servicio que nos abría la puerta nos preguntaba de parte de quien (a quien anunciaban) y en ese momento se les daba nuestra tarjeta de visita para que se la llevasen a los señores de la casa. Por supuesto, que este paso solo se realizaba la primera vez que se iba a una casa.
Desde el siglo XIX la costumbre social de visitar a parientes y amigos, quedaba totalmente satisfecha estuviesen o no gracias a la tarjeta de visita. Pero no debemos olvidar un detalle: la tarjeta de visita siempre se entregaba al personal del servicio y nunca a los señores de la casa.
Podemos decir que la "tarjeta de visita" era el acuse de recibo de que la visita se había realizado, con lo que se había cubierto el compromiso social. Ahora los señores de la casa estaban en la obligación de tener que devolver la visita.