Una de las mayores "disputas" a la hora de sentar a los niños a la mesa es la postura. Les suele gustar moverse, sentarse de lado, inclinar la silla, etc. Se deben sentar con la silla pegada a la mesa, rectos con la espalda pegada al respaldo de la silla (si la silla es de su tamaño, claro), y deben saber que no deben jugar con la silla, balanceándose, por ejemplo, hasta caerse como suele ocurrir a veces. Y tampoco se levanta nadie de la mesa, antes de que todos hayan terminado de comer.
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