No has
comprado un décimo de lotería ni conoces a la persona que te acaba de dejar una suculenta herencia pero has recibido un
correo electrónico o una carta donde se te anuncia la buena nueva en plan "Ha
ganado en la lotería española un millón de euros" o "mi cliente, al morir, le ha dejado como herencia 500.000 euros". Es el timo de las cartas nigerianas.