La niña la siguió, la persiguió, corrió, casi galopó tras la oveja fugitiva.

Hasta que Aura se cansó y se sentó al borde de un camino de color rojo.
-Una oveja… Dos ovejas… Tres ovejas… ¡Eh, eh! - Aura gritaba a la tercera oveja que había decidido dar media vuelta y echar correr - ¡Eh, tú! ¿Dónde crees que vas?
Aura recordó que su mamá siempre le decía que contara ovejas y a ello se puso:
Se abrazó a su osito.

Se cantó una nana.

… Y nada.
Se volvió a tapar.

Se cubrió los ojos con las manos.
Dio vuelta a su almohada.

Se destapó.
Se volvió boca abajo… y nada.

Se volvió boca arriba… y nada.
Se volvió a la derecha… y nada.

Se volvió a la izquierda… y nada
Aquella noche de luna llena Aura no podía dormir.
Aura no puede dormir
Cuentos cortos:
Y ahora que es demasiado tarde,
aun extrañamos su belleza.
Oh, el mundo ahora lamenta la perdida de este ser tán mágico!
Y de esta manera, despues desaparecieron todos los Unicornios.
Era así como la indefensa
y despreocupada criatura era capturada