Le gusta tocar las teclas y se sabe la a, la i y la o y en cuanto me vé en el ordenador se sube encima de mi, y empieza a decir o, o o, i, i y a tocar las letras.
Dale un achuchón fuerte, fuerte de mi parte.
Pues ahora te toca dar el callo a tí.
Hola mmj, ya me he leido todos vuestros mensajes, que luego si lo dejo se me acumula el trabajo.
Buenos días IR.
Finalmente todo llegó a oídos de la Z que, como letra sensata que era, las mandó a todas a paseo y siguió zangoloteando y zapateando mientras zampaba zanahorias sin parar.

Fin
Y en un pispas, se habían enterado también la S, la T, la U y la V. Por su parte, la W, que nunca se enteraba bien de nada, le pidió a la X que le hiciera de espía y que fuera, junto con la Y a averiguar qué estaba ocurriendo.
La K, sin dudarlo un segundo, se presentó ante la L que llamó a la M y avisó a la N para que buscara a la Ñ. Una vez reunidas en conferencia secreta enviaron un comunicado a la O que fue rauda al despacho de la P, que está al lado del de la Q y próximo al de la R, de manera que fue sencillo ponerlas al corriente de todo
Luego llamaron a la J que conocía muy bien a la I y, todas unidas, charlaron con la K sobre lo ocurrido.
…En el dormitorio de Aura, a la luz de la luna, el Hada del Sueño arropó a la niña, acarició sus párpados cerrados, sonrió ante su sonrisa y, silenciosamente, se marchó dejándola a solas con sus ovejas, sus wombats, sus hadas y sus elfos.

Fin
Qué cuento más dulce.
Ésta al enterarse de semejante traición, unió fuerzas con la G y fueron a buscar a la H.
La A le dijo a la B que le comentara a la C si podía avisar a la D para que contara a la E lo que, en secreto, le había comunicado la F.
Abecedario
Y cuando la niña se hizo mayor, tan mayor como su madre, aún seguía conservando un poco de aquella magia y de aquella ilusión y, de vez en cuando, volvía a soñar con paisajes pintados con lápices de colores donde una niña con trenzas perseguía mariposas de virutas.
El sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes.
No sé si será de sabios, pero con algunas no queda más remedio que llorar.