ALBARES: Pero al descubrir la lagrima que le escurría de un...

Pero al descubrir la lagrima que le escurría de un ojito,
Mamá cebra intentó consolarla:

- No llores. He trenzado con mis crines
una cinta muy larga para que adornes tu melena.

Camila, que había crecido casi una cuarta,
se puso de puntillas y le dio a su madre
un abrazo grande grande, sin calzones ni tirantes.