ALBARES: Mamá cebra estaba sentada a la puerta....

Mamá cebra estaba sentada a la puerta.
Camila se acercó a ella con UNA lágrima
resbalando en la mejilla.

- ¿Dónde te habías metido, Camila, que no te encontraba?

- Es que el viento...

(Mamá cebra hizo como si nada
por que tenía ganas de decirle algo muy importante)

- Escúchame, Camila: ya estás muy grande,
así que va siendo hora de olvidar
los tirantes y los calzones.