Mamá cebra estaba sentada a la puerta.
Camila se acercó a ella con UNA lágrima
resbalando en la mejilla.
- ¿Dónde te habías metido, Camila, que no te encontraba?
- Es que el viento...
(Mamá cebra hizo como si nada
por que tenía ganas de decirle algo muy importante)
- Escúchame, Camila: ya estás muy grande,
así que va siendo hora de olvidar
los tirantes y los calzones.
Camila se acercó a ella con UNA lágrima
resbalando en la mejilla.
- ¿Dónde te habías metido, Camila, que no te encontraba?
- Es que el viento...
(Mamá cebra hizo como si nada
por que tenía ganas de decirle algo muy importante)
- Escúchame, Camila: ya estás muy grande,
así que va siendo hora de olvidar
los tirantes y los calzones.