Camila siguió andando,
con un anillo en la pata, una rayita de plata,
un lindo remiendo azul, una puntilla de tul,
una cuerda de violín...
y un poco menos de pena.
Casi llegando a casa, se le saltaron DOS lágrimas
por las rayas que le faltaban.
Después se quedo pasmada, mirando para una oca
que cojeaba de una pata por que le apretaba un botín.
con un anillo en la pata, una rayita de plata,
un lindo remiendo azul, una puntilla de tul,
una cuerda de violín...
y un poco menos de pena.
Casi llegando a casa, se le saltaron DOS lágrimas
por las rayas que le faltaban.
Después se quedo pasmada, mirando para una oca
que cojeaba de una pata por que le apretaba un botín.