Camila siguió andando con un anillo en la pata...
y un poco menos de pena.
Se le cayeron SEIS lágrimas por las rayas que le faltaban.
Después se quedo pasmada, mirando para un caracol
que asomaba los cuernos al sol.
- ¿Por qué lloras? - le pregunto el caracol.
- Por que el viento bandido
se ha llevado las rayas de mi vestido
- respondió ella, sollozando.
- Acércate. Me subiré a tu panza y trazare alrededor
una rayita de plata que te irá que ni pintada.
Camila siguió caminando,
con un anillo en la pata,
una rayita de plata...
y un poco menos de pena.
y un poco menos de pena.
Se le cayeron SEIS lágrimas por las rayas que le faltaban.
Después se quedo pasmada, mirando para un caracol
que asomaba los cuernos al sol.
- ¿Por qué lloras? - le pregunto el caracol.
- Por que el viento bandido
se ha llevado las rayas de mi vestido
- respondió ella, sollozando.
- Acércate. Me subiré a tu panza y trazare alrededor
una rayita de plata que te irá que ni pintada.
Camila siguió caminando,
con un anillo en la pata,
una rayita de plata...
y un poco menos de pena.