Cuando Christian Dior presentó su primera colección en 1947, regaló a cada espectadora el perfume Miss Dior, nacido del deseo del maestro de unir dos cualidades: el gusto por la elegancia y un temperamento impertinente. Porque para él, el perfume era sinónimo del acabado de un vestido. Para transmitir esta faceta insolente, la fragancia presenta una nota inédita, verde y seca: un acorde de galbanum y de gardenia, avivado por la impertinencia de la salvia esclárea