A pesar de la recomendación de la Academia, para que los actores ganadores conserven sus Oscars, con el paso de los años, alguno de los Oscars han cambiado de mano, eso sí, por precios exorbitantes. Así en 1988 el Oscar ganado como mejor película en el año 1951 por “Un americano en París”, fue comprado por un coleccionista suizo por 15.760 dólares. Anteriormente el Oscar ganado por Marlon Brando por su papel “La Ley del silencio” (On the waterfront), había sido vendido (no por Brando) por 13.500 dólares.