Durante la época Medieval en occidente, el guante tuvo un significado de distinción o nobleza, ya que solo los caballeros, nobles y reyes tenían el privilegio de poder usarlos. Por un lado, era símbolo de reto si era arrojado contra otro caballero; y por otro, tenía una utilidad práctica, ya que ayudaba a hacer más fácil el manejo de la espada y de la lanza en justas y batallas.