Nadie habría dicho, viendo su infancia, que Bin Laden llegaría a ser elenemigo público número uno. Tuvo una niñez dorada, ya que su padre era un poderoso constructor que tuvo 54 hijos. Cuentan sus biógrafos que Osama era un niño despierto que se convirtió en uno de los favoritos de su progenitor al compartir con él su amor por el desierto.