ALBARES: Acudía el viento, pero una montaña lo detuvo. Llegada...
Acudía el viento, pero una montaña lo detuvo. Llegada a su mano la pelota, hízola volar de nuevo, diciendo: “No quiero tener cuestiones con el ratón: haría mal en agraviarlo, a él, que me puede horadar.”