Su flexibilidad fue algo completamente sorprendente después de años de lidiar con navegadores de caja cerrada como Internet Explorer. Su sistema de extensiones abrió todo un universo de posibilidades, tanto para usuarios como para desarrolladores. A pesar de no haberlo inventado, su implementación del sistema de navegación por pestañas fue algo estudiado, comprendido, y convertido en indispensable para la navegación web de hoy. Y aún así no estuvo libre de problemas. Aprendimos qué era en verdad el concepto de "fuga de memoria" tras sufrir aquellos episodios de "devorador de memoria de las sombras" que experimentaba Firefox 2, y que aún no han sido erradicados del todo. En junio de 2008 llegó Firefox 3, y varios problemas se corrigieron. Entre buenas y malas, su tasa de adopción siguió creciendo, y quedó afianzado como el competidor directo de Internet Explorer. Más de mil millones de descargas registradas hasta la fecha marcan el camino de Firefox.