ALBARES (Guadalajara)

Los televicentes
Foto enviada por IR

Esta tenia un topacio, la otra un aguamarina, aquella lapizlázuli, la de más allá una esmeralda...
¡Una verdadera maravilla!
Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenia dentro, en el mismo corazón (porque también las cebollas tienen su propio corazón), una piedra preciosa.
El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.
Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado...
Pero de pronto, un buen día, empezaron a nacer unas cebollas muy especiales.
Como todos los huertos, tenia mucha frescura y agrado, por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.
Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas.
No todo es lo que parece, bajo la superficie...
Corazón de cebolla
Bueno pues hasta mañana.
No os habréis enfadado por no avisar?
Creo que me han dejado sola.
Pedro muchas gracias por tus ánimos.
Y no te sabias las letras?
Pues no se me quedaron.
Mañana os espero a todos.