Del campamento salió rápidamente a la vida civil y quedó como un pequeño insulto u muestra de desprecio hacia la otra persona.
Por lo tanto decir “ Váyase usted a la porra” era algo muy común en la vida militar, como forma de castigo leve, algo así como un arresto.
Cuando algún soldado cometía alguna falta leve, generalmente le castigaban a quedarse sin sus horas libres, y le ordenaban “ir a la porra”, es decir, al bastón que había plantado en el cuartel.
La porra era un bastón militar, que llevaban los portaestandartes de los ejércitos en los siglos pasados. Al llegar a cualquier campamento o cuartel, colocaban este bastón en un lugar despejado como punto de referencia.
Pero... ¿qué es la porra?, ¿a dónde se va?.
Posiblemente fuera el único “insulto” o “improperio” que podíamos decir de pequeños, gracias a que era una expresión muy conocida y poco agresiva.
¿Quién no ha dicho nunca esta frase cuando era niño?.
Y cuando se es mayor seguimos diciéndolo.
¿Quién no ha dicho nunca esta frase cuando era niño?.
Vete a la porra.
Por ello el refrán recomienda especial prudencia en la forma de actual a aquellas personas que son modelo para los niños pequeños.
Así, el nieto que ve hacer cosas poco recomendables a su abuelo, el también las hará, y si se le pregunta el motivo, su excusa será que “lo hace el abuelo”.
Este refrán critica a los ancianos cuyo comportamiento no es un buen ejemplo. Su conducta es vista y copiada por los más pequeños, que reproducen con fidelidad los comportamientos de los mayores
Viejo desvergonzado, hace el niño osado.
Al oír las nuevas críticas, y al no estar nada de acuerdo con ellas, el pintor salió de su escondrijo gritando: "Zapatero, a tus zapatos ".