. Sólo consigue que la princesa duerma en un estado letárgico hasta que, una vez al año cada
Noche de
San Juan, despierte. Esa noche aparece La Encantada, una delicada y bellísima
joven de tez clara, peinando su larga y hermosa cabellera con un peine de oro, para regar y cuidar unas
flores extrañas que sólo crecen allí. Otras versiones de leyenda añaden que, si la ves y te mira fijamente a los ojos, ocuparás su lugar.