Imáginate a JA., si R llega con un pendiente en la oreja. Creo que no diría nada, Antonio cada vez esta más enfurecido, yo que Carlitos me lo quitaba.
R. ha llegado a casa sin ganas de nada y tenía algo de fiebre, no ha querido comer nada, ni un vaso de leche. Me ha dicho en la biblioteca que le tocase la frente que la sentía caliente. Y la verdad es que sí, la tenía algo caliente.