A ver Milagros, a ti ni se te ocurra utilizar tu influencia para hacerme a mi trabajar, y menos haciendo adobes, como dice el Aquilino, si fuera adobo no me quejaría, pues después vendría el
premio, el comerselo, así que de adobe na de na, adobo todo el que quiere, en
pescado o en carne, y mientras se va haciendo un poquito de rebujito, de manzanilla o de tinto.
Castefa, te has fijao que el
amigo Aquilino conoce bien el rodillo que utiliza la mujer para esperar al marido, se nota que lo ha visto
... (ver texto completo)