Sergiete, tu siempre con tus bellos poemas me haces llorar, es muy grande el arraigo que tengo del
pueblo, pero eso del tejar, la greda de los barreros cuando se llenaban de
agua, se derrumbaban, siempre en peligro, y yo tan contenta por la mañana, porque era tarea de hombres el sacar la greda, moler y hacer la masa, cuanta agua habrán acarreado mis padres para llenar la
pila de agua y echar despues la greda ya hecha polvo. Pero las tardes las tardes era otra cosa, cuando venia mi padre a las cuatro
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