Hemos entrado de lleno en las fiestas de la gula, en la carrera por ponerte hasta las patas de patas de cangrejo y centolla, de gambas y langostinos, de almejas y percebes, de carnes y embutido, de pescados y todo lo que se nos ponga a mano. Las comidad de estas fiestas son inhumanas. Porque no solo son comidas, sino copetines y copas de vinos y champán, polvorones y roscos y roscones, jamones pata negra. Y además se come mal y caro. Los restaurantes hacen el agosto en pleno invierno. A las comidas ... (ver texto completo)