A
música religiosa ha presentado históricamente diversas formas, por ejemplo los himnos gregorianos, que solo se cantan, las misas para
coro y orquesta, que se tocan y se cantan, los
coros de novicias, que se miran y no se tocan. A continuación representaremos la ópera sacra, sobre un tema del Antiguo Testamento, “Daniel y El Señor”, de Camille Saint-Jacques. Camille Saint-Jacques era un compositor muy creyente: creía en Dios y creía en milagros, por ejemplo creía que su música podía gustarle a alguien.
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