-Segundo intento-
Como bien sabéis, he estado en Calanda (Teruel). Fui a LA TAMBORRADA.
Ha sido increíble, espectacular, emotiva.
Toda la Semana de Pasión, la música ambiental de Calanda es el sonido del tambor, pero el Viernes al mediodía, se hace un silencio sepulcral y a la primera campanada de las doce del reloj de la iglesia, cientos y cientos de TAMBORES, redoblan a la vez, ROMPEN LA HORA. Un estruendo enorme retumba en todo el pueblo con una fuerza aplastante.
Una emoción inexplicable, indefinible . Todo vibra, las paredes las tocas y se mueven, no se oyen ni los latidos del corazón, o mejor dicho el corazón late a ritmo de tambor.
Así están redoblando mas de dos horas (les sangran las manos, la sangre les cae sobre la piel de los tambores, pero ellos , insensibles, siguen y siguen tocando) hasta que empieza la procesión llamada El Pregón, que sale de la plaza principal y da la vuelta al pueblo.
Participan todos los tamborileros del pueblo vestidos con una túnica y el tercerol morado. Los Tambores forman largas filas a ambos lados de la calle y por el centro van los bombos, tocando el tradicional redoble del “pregón”. Es tanta la gente que los últimos aún no han salido cuando los primeros ya llegan por el otro lado.
La procesión se detiene al sonar el toque de atención de las cornetas. Se hace un silencio absoluto y entonces rasga el silencio la voz quejumbrosa, que lanza la proclama, sencilla y conmovedora de “el pregón”. Acabado el pregón, vuelven a resonar los tambores y así hasta las 5 de la tarde, cuando todo se ha consumado.
Entonces todo queda en silencio de nuevo y a continuación vuelven a sonar los tambores, para ya no callar hasta el día siguiente al mediodía (Sábado Santo).
Cuanto mas era el estruendo, mas cerca me sentí de mi gente, espero que ellos notaran mi presencia , como yo sentí la suya, aún sin oirlos.
Besitoss para todos, todosss.
Maribe.
Como bien sabéis, he estado en Calanda (Teruel). Fui a LA TAMBORRADA.
Ha sido increíble, espectacular, emotiva.
Toda la Semana de Pasión, la música ambiental de Calanda es el sonido del tambor, pero el Viernes al mediodía, se hace un silencio sepulcral y a la primera campanada de las doce del reloj de la iglesia, cientos y cientos de TAMBORES, redoblan a la vez, ROMPEN LA HORA. Un estruendo enorme retumba en todo el pueblo con una fuerza aplastante.
Una emoción inexplicable, indefinible . Todo vibra, las paredes las tocas y se mueven, no se oyen ni los latidos del corazón, o mejor dicho el corazón late a ritmo de tambor.
Así están redoblando mas de dos horas (les sangran las manos, la sangre les cae sobre la piel de los tambores, pero ellos , insensibles, siguen y siguen tocando) hasta que empieza la procesión llamada El Pregón, que sale de la plaza principal y da la vuelta al pueblo.
Participan todos los tamborileros del pueblo vestidos con una túnica y el tercerol morado. Los Tambores forman largas filas a ambos lados de la calle y por el centro van los bombos, tocando el tradicional redoble del “pregón”. Es tanta la gente que los últimos aún no han salido cuando los primeros ya llegan por el otro lado.
La procesión se detiene al sonar el toque de atención de las cornetas. Se hace un silencio absoluto y entonces rasga el silencio la voz quejumbrosa, que lanza la proclama, sencilla y conmovedora de “el pregón”. Acabado el pregón, vuelven a resonar los tambores y así hasta las 5 de la tarde, cuando todo se ha consumado.
Entonces todo queda en silencio de nuevo y a continuación vuelven a sonar los tambores, para ya no callar hasta el día siguiente al mediodía (Sábado Santo).
Cuanto mas era el estruendo, mas cerca me sentí de mi gente, espero que ellos notaran mi presencia , como yo sentí la suya, aún sin oirlos.
Besitoss para todos, todosss.
Maribe.