¡Ay! dejadme que viva así,
Si a esto se puede llamar vivir,
Que vivir era lo que yo conocí,
Cogido de tu mano a orillas de Guadalquivir,
Que tu mano me guiaba, y hoy perdío yo estoy,
Me soltaste una tarde, cuando yo te araciaba,
Cuando tu me besabas, y la tarde nos cubría,
Con perfúme de jázmin, rosas rojas bondadosas,
En medio de aquel jardín.
¡Ay! cuando yo te besaba a orillas del Gudalquivir,
¡Ay! dejadme vivir tranquilo,
Si esto se puede llamar vivir,
Dejadme acariciar su cara,
Dejadme besarla, a mí,
Que quiero decirle adios,
A orillas del Guadalquivir.
Que ella no le moleste el silencio,
Ni las campanas de la Giralda,
Ni la Alhambra, ni el albaicín,
Esa trianera guapa, que se enamoró de mi,
A Santa Ana, he llegao, ella estaba allí,
Cogidos de la mano,
Como cuando la conocí,
Hoy nos volvemos a besar,
¡A orillas del Guadalquivir!
Esto es lo que salió Pelo Pinxo, me cogistes descuidao.
Un Abrazo: El Poeta.
Si a esto se puede llamar vivir,
Que vivir era lo que yo conocí,
Cogido de tu mano a orillas de Guadalquivir,
Que tu mano me guiaba, y hoy perdío yo estoy,
Me soltaste una tarde, cuando yo te araciaba,
Cuando tu me besabas, y la tarde nos cubría,
Con perfúme de jázmin, rosas rojas bondadosas,
En medio de aquel jardín.
¡Ay! cuando yo te besaba a orillas del Gudalquivir,
¡Ay! dejadme vivir tranquilo,
Si esto se puede llamar vivir,
Dejadme acariciar su cara,
Dejadme besarla, a mí,
Que quiero decirle adios,
A orillas del Guadalquivir.
Que ella no le moleste el silencio,
Ni las campanas de la Giralda,
Ni la Alhambra, ni el albaicín,
Esa trianera guapa, que se enamoró de mi,
A Santa Ana, he llegao, ella estaba allí,
Cogidos de la mano,
Como cuando la conocí,
Hoy nos volvemos a besar,
¡A orillas del Guadalquivir!
Esto es lo que salió Pelo Pinxo, me cogistes descuidao.
Un Abrazo: El Poeta.