A LA TOPILLA CURSI Y LOS TOPOS MAS BASTOTES.
¡No te pido perdón! Te pido caridád, a tí topilla cursí, que en la Errá estás, reza por mí a la Virgén Rubia, que tu sabes rezar.
Yo pobre pecador, que el ecuador de mi vida lo he pasado ya, pidele a La Virgén para cuando tenga que descansar, en un valle florido, de jaras y aguarzos de flor blanca, donde cantaba la chicharra, tambien cantaba el grillo, pero a mi no me molestan en mis juegos de chiquillo. Tambien cantó la pérdiz, y seguiran cantando, mi cuerpo estará descansando y no me molestará nada, ni el cante de la pérdiz, ni la chicharra, ni el grillo, sonaran trites las campanas, estará triste mi castillo, ¡Igual que fueron felices, cuando yo era un chavalillo!
Con mi afecto y un abrazo de mi sincera amistad.
El Poeta.
¡No te pido perdón! Te pido caridád, a tí topilla cursí, que en la Errá estás, reza por mí a la Virgén Rubia, que tu sabes rezar.
Yo pobre pecador, que el ecuador de mi vida lo he pasado ya, pidele a La Virgén para cuando tenga que descansar, en un valle florido, de jaras y aguarzos de flor blanca, donde cantaba la chicharra, tambien cantaba el grillo, pero a mi no me molestan en mis juegos de chiquillo. Tambien cantó la pérdiz, y seguiran cantando, mi cuerpo estará descansando y no me molestará nada, ni el cante de la pérdiz, ni la chicharra, ni el grillo, sonaran trites las campanas, estará triste mi castillo, ¡Igual que fueron felices, cuando yo era un chavalillo!
Con mi afecto y un abrazo de mi sincera amistad.
El Poeta.