RADA DE HARO: DOLOROSA Pobre Madre, está llorando Al pié del...

DOLOROSA

Pobre Madre, está llorando
Al pié del santo madero.
El pueblo murmura fiero
Por la montaña girando.

Ruge el tiempo bravio.
Braman los mares profundos
Y giran soles y mundos
Con espanto en el vacio.

El ángel llora y se arredra.
Tiemblan los jueces inquietos
Y se alzan los resqueletos
Sobres sus tumbas de piedra.

Porque es tanta la aflicción
De la Madre angelical,
Que llora el mismo puñal
Al romper su corazón.

Ella, con ansia divina,
Dejó sus plácidos lares.
Cruzó de Judá los mares
Y las cumbres de Palestina.

Y siempre del Hijo en pós
Le siguió amante y serena,
Como sigue el alma buena
La sombra santa de Dios.
.

Hoy, pobre Madre, le mira
Sobre el Gólgota sangriento,
Dando suspiros al viento
Que en torno del árbol gira.

Le mira triste, llorando,
Por el pueblo, su asesino.
Y oye su acento divino,
Perdón, perdón, murmurando.

Ve sus sienes desgarradas
Por las espinas crueles.
Ve marcados los cordeles
En sus manos veneradas.
.

Celeste y cándidos lirio
Por los ángeles cuidado.
Puro clavel perfumado
Con la esencia del martirio.

Pura y mística azucena
Del desierto de la vida.
Lámpara siempre encendida
Para templar nuestra pena.

Yo vengo, Madre, a besar
Las estrellas de tu manto.
Vengo a regar con mi llanto
Los mármoles de tu altar.
.

Y del relámpago a la luz,
Que la tormenta anunciaba,
Ví a Jesús que vacilaba
Bajo el peso de la cruz.

Le ví sólo, ante el desdén
Del pueblo vil y asesino.
Le ví con llanto divino
Llorar por Jerusalem.

Ví su cabeza sangrienta
Chocar con la dura roca.
Ví un insulto en cada boca
Y, en cada grito, una afrenta.
.

De las campanas, el són,
No se mezclan en lamentos,
Por no turbar en el viento
Los ecos de su oración.

Y la luz que ante el altar,
Mal las tinieblas resiste,
Está tan triste, tan triste,
Que no se atreve a alumbrar.

Y al pié del altar, Maria,
Mientras que su Amor se immola
Está sollozando sola
Al compás de su agonía.
.

Unidos por el Amor,
Mujeres, niños y anciano,
Venid, venid de las manos
A adorar al Redentor.

Elevad vuestras oraciones,
Venid de vuestros hogares,
Dejad los campos sin flores
Para cubrir sus altares.

Y no déis al corazón
Hoy consuelo en su quebranto,
Por que será vuestro llanto
La segunda Redención.
-
Buenas noches y un abrazo en Cristo y Maria.

F.Cosmo Galván.