Apoya en el quicio de la manceria,
Esta la alosnera, haber quien caia,
Es tan persintente, que yo abandoné,
Pelo Pinxo, no me busques viuda,
Que con la alosnera, empachaó yo quedé,
Podemos cambiar las tornas,
Y tu lo puedes intentar,
Le das tu
correo y la cosa solucioná.
¡Que no, que no me inspiro!
Mas bien suspiro, pues de libertad,
Tambien se suspira.
Saludos afectuosos: El Poeta.