Entre el Rento de la Cortina, El de Huércemes, el que hay más arriba, y otros tantos que se quieren proyectar, en vez de convertirse el
Valle del Cabriel en un espacio natural y ejemplo de biodiversidad, van a convertirlo en propiedades privadas donde pegar los "señoritos" sus "tiritos". Una vergüenza y una regresión a la Edad Media o a los tiempos de la más casposa dictadura.
Esto es lo que ocurre cuando el
pueblo se duerme y los
Ayuntamientos se gobiernan con ideas "caciquiles". Espero que el
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