Los que vivimos aquellos años no olvidaremos jamás como tiembla la tierra cuando explotan las bombas, la siniestra visión de los aviones enemigos (las pavas), los ataques que a veces les hacían los aviones de Reus (los ratas), el hambre que sufrimos muchos, especialmente los ancianos y todo aquel que no tenía otro medio de avituallamiento que el magro racionamiento de la "cartilla" (aceite, arroz, azúcar, carne, pan, bacalao, patatas, leche, rezaba la cartulina azul). Los gatos desaparecieron, sea por falta de comida o comidos (dicen que sabían a conejo) y no se veía ni un perro. Los caballos también eran "oscuros objetos de deseo". Con los restos de comida la gente criaba algún pato o gallina en los lugares más inverosímiles de las casas y las habas tiernas las freíamos con piel incluida. Después vino la ayuda de los Friends (los amigos cuáqueros), con el descubrimiento de la leche en polvo y la carne en lata (corned beef). Todavía compro a veces corned beef para acordarme del sabor. Me acuerdo del pan de harina de arroz que intentaron elaborar y el aceite de avellana. Y el hambre. El hambre omnipresente. Nosotros, mi familia y especialmente mi hermano y yo, no la sufrimos ya que mis padres iban a pie a Vilallonga, a casa de unos parientes y volvían, a pie, con judías, buen aceite y otras cosas y, además, un pariente era panadero y siempre caía algo, pero la cosa iba muy justa. Una de las imágenes más impactantes que recuerdo fue cuando mi padre y yo fuimos a buscar algo al piso semiderruido de la calle Cervantes y al pasar por delante de la Cooperativa Obrera vimos una manifestación de niños pequeños de seis o siete años como yo golpeando las puertas con sus pequeños puños y pidiendo a gritos "Queremos pan, queremos pan..." Yo tengo pan, pensé, ¿por qué ellos no?
íbamos a ver a las Brigadas Internacionales y a la División del Campesino (solamente conozco a un antiguo brigadista y yo mismo que podamos hoy en día cantar el himno de la División del Campesino) desfilando por la Rambla y el 15 de Enero del 39 vimos pasar las tanquetas italianas por la Rambla Vella en dirección a Barcelona. Y después todo el resto...
¿Conclusión? Que todo aquello fue un disparate indigno por ambos lados. Que en una guerra civil no hay inocentes. Que todos hicieron muchos desastres. De madrugada, las exclamaciones de mis padres nos despertaban a tiempo de oír los disparos de los fusilamientos en la Oliva, primero de curas y "gente de orden" y después de milicianos que no pudieron huir a tiempo. Da asco de pensarlo.
Testimonio de Vicens Basora Francesch (Tarragona).
íbamos a ver a las Brigadas Internacionales y a la División del Campesino (solamente conozco a un antiguo brigadista y yo mismo que podamos hoy en día cantar el himno de la División del Campesino) desfilando por la Rambla y el 15 de Enero del 39 vimos pasar las tanquetas italianas por la Rambla Vella en dirección a Barcelona. Y después todo el resto...
¿Conclusión? Que todo aquello fue un disparate indigno por ambos lados. Que en una guerra civil no hay inocentes. Que todos hicieron muchos desastres. De madrugada, las exclamaciones de mis padres nos despertaban a tiempo de oír los disparos de los fusilamientos en la Oliva, primero de curas y "gente de orden" y después de milicianos que no pudieron huir a tiempo. Da asco de pensarlo.
Testimonio de Vicens Basora Francesch (Tarragona).