La amenaza al Estado de Derecho y a las instituciones está ahí, y ambos son muy frágiles, y no digamos nada de quienes las representan. Lo bueno, lo correcto, sería que Zapatero y su gente tomasen nota y obrasen en consecuencia, aunque no está claro que vayan a hacerlo. La «hoja de ruta» está muy trazada. Otegi, encantado. Batasuna-ETA sigue ganando. La presión ha funcionado. Dicen en la Audiencia Nacional que no la han podido resistir ni el fiscal Jesús Santos ni, a ratos, el propio juez Fernando Grande-Marlaska.
Y, además, Zapatero no está para admitir críticas. A quien se ha atrevido a trasladarle su preocupación -ocurrió la semana pasada en los pasillos del Congreso- le dice que «está en contra del proceso de paz». A muchos les sonará familiar esa frase.
Y, además, Zapatero no está para admitir críticas. A quien se ha atrevido a trasladarle su preocupación -ocurrió la semana pasada en los pasillos del Congreso- le dice que «está en contra del proceso de paz». A muchos les sonará familiar esa frase.