Este país, IRAQ, fue atacado e invadido, contra toda legalidad internacional, por decisión de EEUU. La prevista reconstrucción posbélica se está revelando complicada y difícil, como era de temer. El ocupante ha decidido dividir Iraq en cuatro sectores, de los que se reserva los dos septentrionales, dejando los dos meridionales bajo control polaco y británico respectivamente.
La Brigada española estará encuadrada en una División con mando polaco. ¿Qué pinta Polonia en todo esto? ¿Es la recompensa que EEUU otorga al país que algunos consideran el Caballo de Troya estadounidense en la Unión Europea? Porque se ignora hasta el presente cualquier experiencia polaca en misiones de tal naturaleza. Con el revelador detalle de que, carente de los recursos necesarios, Varsovia ha solicitado con urgencia ayuda económica y material para poder cumplir la misión. Y lo que es más chocante: ¿qué intereses españoles están allí en juego? ¿Qué aspectos de la defensa nacional se cubren mejor con este remoto despliegue militar?
Si se trata solo, como se suele decir, de ayudar a "sacar las castañas del fuego" a EEUU, cuyos patentes errores políticos están convirtiendo Iraq en un avispero peligroso, muy alto tendría que ser el precio pagado por Washington a Madrid para que merezca la pena correr tanto riesgo. Poco o nada se sabe de esto.
Mueren casi a diario soldados de los ejércitos invasores, hostigados por acciones irregulares y guerrilleras que hasta los más profanos en Historia bélica habían predicho, visto el curso de los acontecimientos en el desdichado país mesopotámico. No es difícil prever cuál será la opinión pública española si empiezan a morir nuestros soldados en una ciudad iraquí de nombre desconocido, bajo el mando de un general polaco y atacados por los partisanos iraquíes, que ven en ellos a combatientes aliados de los ejércitos de EEUU, cómplices de su imprevisión para gestionar la posguerra y de su incapacidad para construir la paz allí donde antes sus armas devastaron y mataron implacablemente.
En tales circunstancias habría que considerar si no sería conveniente recobrar el significado original de la leyenda herculana: "Non Plus Ultra", es decir, no al envío de la Brigada Plus Ultra a esa misión innecesaria e inexplicada. Reconocer dónde están los propios límites es una virtud que ni siquiera repugnó al heroico hijo de Zeus.
* Alberto Piris es General de Artillería en la Reserva Analista del Centro de Investigación para la Paz (FUHEM).
La Brigada española estará encuadrada en una División con mando polaco. ¿Qué pinta Polonia en todo esto? ¿Es la recompensa que EEUU otorga al país que algunos consideran el Caballo de Troya estadounidense en la Unión Europea? Porque se ignora hasta el presente cualquier experiencia polaca en misiones de tal naturaleza. Con el revelador detalle de que, carente de los recursos necesarios, Varsovia ha solicitado con urgencia ayuda económica y material para poder cumplir la misión. Y lo que es más chocante: ¿qué intereses españoles están allí en juego? ¿Qué aspectos de la defensa nacional se cubren mejor con este remoto despliegue militar?
Si se trata solo, como se suele decir, de ayudar a "sacar las castañas del fuego" a EEUU, cuyos patentes errores políticos están convirtiendo Iraq en un avispero peligroso, muy alto tendría que ser el precio pagado por Washington a Madrid para que merezca la pena correr tanto riesgo. Poco o nada se sabe de esto.
Mueren casi a diario soldados de los ejércitos invasores, hostigados por acciones irregulares y guerrilleras que hasta los más profanos en Historia bélica habían predicho, visto el curso de los acontecimientos en el desdichado país mesopotámico. No es difícil prever cuál será la opinión pública española si empiezan a morir nuestros soldados en una ciudad iraquí de nombre desconocido, bajo el mando de un general polaco y atacados por los partisanos iraquíes, que ven en ellos a combatientes aliados de los ejércitos de EEUU, cómplices de su imprevisión para gestionar la posguerra y de su incapacidad para construir la paz allí donde antes sus armas devastaron y mataron implacablemente.
En tales circunstancias habría que considerar si no sería conveniente recobrar el significado original de la leyenda herculana: "Non Plus Ultra", es decir, no al envío de la Brigada Plus Ultra a esa misión innecesaria e inexplicada. Reconocer dónde están los propios límites es una virtud que ni siquiera repugnó al heroico hijo de Zeus.
* Alberto Piris es General de Artillería en la Reserva Analista del Centro de Investigación para la Paz (FUHEM).