LOS HINOJOSOS: La caza y captura de ‘Diario de la Noche’ Pablo...

La caza y captura de ‘Diario de la Noche

Pablo Sebastián

La liquidación de la línea editorial e informativa del ‘Diario de la Noche’, que dirigía y presentaba Germán Yanke con brillantez, independencia y pluralismo desde hace más de dos años, no ha sido fruto de casualidad o de una simple reforma de los Servicios Informativos de Telemadrid. Ni siquiera de un ajuste presupuestario de última hora, como dijo el director general, Manuel Soriano, encargado en poner fin al proyecto de manera expeditiva y sin esperar a la extinción de los contratos de los primeros actores del programa, que concluían el 31 de diciembre de este año. El golpe seco y definitivo al informativo debía darse de manera inmediata, por orden de la autoridad competente que no es otra que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, porque en Telemadrid no se decide nada importante sin su previo consentimiento, y menos sobre un programa de indiscutible éxito e influencia política y social como ocurría con ‘Diario de la Noche’.

La caza de ‘Diario de la Noche’ viene de lejos, porque el informativo ha contrastado de una manera flagrante con el resto de los programas de Telemadrid de su ámbito por su independencia informativa y pluralismo en la opinión, en consonancia con lo que es y debe ser una televisión pública. Pero, sobre todo, ‘DN’ ha marcado la diferencia en la actual batalla mediática y política en torno a la presunta conspiración del 11M que agitan Acebes, Zaplana y Aguirre desde el corazón del PP, y en la que los informativos de la mañana y de la tarde de Telemadrid son fanáticos y obedientes seguidores, ofreciendo a diario en crónicas especiales la versión conspirativa de las portadas de ‘El Mundo’, lo que se puede comprobar con facilidad en la videoteca de la cadena si se repasa lo que se ha emitido en las últimas semanas (y meses anteriores).

La militancia conspirativa de Telemadrid, liderada por el director general y responsables de los informativos, sólo encontró resistencias en la independencia profesional de ‘Diario de la Noche’, al que Manuel Soriano lleva presionando meses y meses, y en últimos días incluso con mensajes escritos para que los responsables del programa se pusieran en contacto y a la orden del director adjunto de ‘El Mundo’, Casimiro García Abadillo, para que les explicara la única verdad sobre el caso de los peritos del ácido bórico y los documentos falsificados, así como sobre la instrucción de Garzón, últimas obsesiones conspirativas de dicho periódico. ¿Quién es Soriano para pedir a un informativo de la cadena pública Telemadrid que se ponga a las órdenes de ‘El Mundo’, insistiendo una y otra vez en que había que llamar a Casimiro? ¿Acaso no habían inundado ya el periódico y el citado Casimiro los otros informativos más fanáticos de la conspiración y también los del fin de semana? ésta es la cuestión, o sólo una de ellas, que el director del programa ha soportado con infinita paciencia pero sin aceptar la injerencia de Soriano.

Con anterioridad, en la pasada primavera, los cazadores del ‘Diario de la Noche’ habían encontrado la fórmula “pacífica” de hacerlo desaparecer: colocando en prime time ciertas películas o programas de larga duración, para retrasar la salida del informativo a la una de la madrugada y así acabar con su audiencia e influencia. Pero la maniobra, demasiado brusca, encontró resistencias y al final se aparcó, a sabiendas todos de que en diciembre se acababa el programa y que sólo era cuestión de esperar porque a partir de esa fecha no se renovarían los contratos y nadie podría protestar ni argumentar otra cosa. Pero los acontecimientos se precipitaron porque lo de la conspiración del 11M le estaba creando problemas a Esperanza Aguirre con los que son sus protectores políticos, ‘El Mundo’ y la COPE, dos medios a los que ella no sólo ha cuidado sino que además ha beneficiado (hasta el límite del tráfico de influencias y de competencia desleal con otros medios): concesiones de televisión digital a Losantos y contrato espectacular con la productora de ‘El Mundo’ —que se haga público— para emitir en Telemadrid, ni más ni menos que en prime time, unos truculentos reportajes sobre los crímenes de ETA y el 11M, a ver si además del negocio económico se iba creando con ellos el gran ambiente propicio para hacer prosperar la conspiración con unos modales propios de un vulgar aprendiz de Goebbels —como cuando emitieron en Telemadrid una película sobre ETA a las pocas horas de la masacre madrileña— e impropios de una televisión pública y democrática que se ha dedicado con ello a aterrorizar a los ciudadanos y a ahondar en el dolor de las víctimas, que tanto dice defender.
Continuará.