Existen dos tipos de nazis, unos son los que niegan el holocausto afirmando que son mentiras de los aliados, que fueron hechos en hollywood y no se cuantos disparates mas; otros son los que de una forma mas sincera reivindican el genocidio y se sienten orgullosos de semejante barbaridad.
Pues con los musulmanes pasa lo mismo, hay dos tipos. El sincero, que es aquel que no suele aparecer en los medios de comunicación, es curioso como nunca se ve uno de ellos siendo entrevistado o pidiéndole opinión para un telediario. Ellos son los que hacen el signo de la victoria frente al televisor mientras ven las imagenes de un atentado, curiosamente mientras estan en algún bar. Son los del “sie lo tienen mierecido” y del abrazo al amigo magrebí. Eso si al mismo tiempo su mujer esta en los servicios sociales pidiendo cualquier tipo de ayuda que le puedan dar, con la coletilla siempre en la boca del “yio coniozco mis deriechos”.
El otro tipo es el propagandista, suelen ser conversos al Islam o simplemente musulmanes con poder adquisitivo que estudiaron en universidades occidentales y que conocen los puntos flacos de su enemigo. Su labor no es la de las bombas, ellos cambian la violencia por la difamación. ¿En que se parecen a los negadores del holocausto? Pues en que buscan criminalizar a las victimas. Su labor es constante y consiste básicamente en culpar a los Estados Unidos de la violencia musulmana, pero no de una forma indirecta sino de afirmar que los atentados los ponen los Estados Unidos. Si en forma de teoría de la conspiración, utilizando cualquier tipo de opinión, venga de donde venga, se llega incluso a negar la existencia de Al qaeda o simplemente se defiende a los miembros de esta, pintandolos como mártires del Islam frente a la “terrible” justicia occidental.
Esa son las dos vertientes del Islam, que se pueden ver en Europa, claro está que existe otra que es la que pone las bombas. Sería ese triangulo el elemental, para la invasión de musulmanes de occidente. Unos ponen las bombas, el pueblo llano los jalea, y la intelectualidad lava la cara intentando hacer a los mujaidines agradables y románticos a la vista del ingenuo , y por supuesto busca la ruptura de Europa con Estados Unidos, que por el momento es el gran baluarte de que Europa no se haya convertido en Eurabia.
Pues con los musulmanes pasa lo mismo, hay dos tipos. El sincero, que es aquel que no suele aparecer en los medios de comunicación, es curioso como nunca se ve uno de ellos siendo entrevistado o pidiéndole opinión para un telediario. Ellos son los que hacen el signo de la victoria frente al televisor mientras ven las imagenes de un atentado, curiosamente mientras estan en algún bar. Son los del “sie lo tienen mierecido” y del abrazo al amigo magrebí. Eso si al mismo tiempo su mujer esta en los servicios sociales pidiendo cualquier tipo de ayuda que le puedan dar, con la coletilla siempre en la boca del “yio coniozco mis deriechos”.
El otro tipo es el propagandista, suelen ser conversos al Islam o simplemente musulmanes con poder adquisitivo que estudiaron en universidades occidentales y que conocen los puntos flacos de su enemigo. Su labor no es la de las bombas, ellos cambian la violencia por la difamación. ¿En que se parecen a los negadores del holocausto? Pues en que buscan criminalizar a las victimas. Su labor es constante y consiste básicamente en culpar a los Estados Unidos de la violencia musulmana, pero no de una forma indirecta sino de afirmar que los atentados los ponen los Estados Unidos. Si en forma de teoría de la conspiración, utilizando cualquier tipo de opinión, venga de donde venga, se llega incluso a negar la existencia de Al qaeda o simplemente se defiende a los miembros de esta, pintandolos como mártires del Islam frente a la “terrible” justicia occidental.
Esa son las dos vertientes del Islam, que se pueden ver en Europa, claro está que existe otra que es la que pone las bombas. Sería ese triangulo el elemental, para la invasión de musulmanes de occidente. Unos ponen las bombas, el pueblo llano los jalea, y la intelectualidad lava la cara intentando hacer a los mujaidines agradables y románticos a la vista del ingenuo , y por supuesto busca la ruptura de Europa con Estados Unidos, que por el momento es el gran baluarte de que Europa no se haya convertido en Eurabia.