Las mentiras de Zaplana
La tregua de 1998 se la encontró casualmente Aznar a la vuelta de la esquina
Zaplana ha falseado una vez más la realidad a su conveniencia. Lo ha hecho en La Sexta evocando la tregua de 1998-99 como si el Gobierno del PP se hubiera topado casualmente con ella a la vuelta de la esquina. La tregua surgió del Pacto de Estella, suscrito entre los partidos nacionalistas vascos, incluida Batasuna y la propia ETA, argumentan los voceros de la derecha. Pero eso no es verdad. O no es toda la verdad, para ser más exactos.
¿Por qué se lanzaron, si no, en ese tiempo, año 1997, globos sonda por parte de Aznar y de su entorno, a pesar de que la macabra actividad de la banda estaba en pleno funcionamiento? Las pruebas del coqueteo con ETA son conocidas y cuidadosamente reproducidas en el vídeo del PSOE.
Sorprendentes manifestaciones
¿A qué vinieron, por ejemplo, esas sorprendentes manifestaciones del primer portavoz de Aznar, Miguel ángel Rodríguez –quien las negó este lunes por la tarde repetidamente en la COPE-, hace ahora nueve años, mucho antes de la tregua de ETA, en las que introducía el polémico concepto de que el fin del terror no debía incluir ni vencedores ni vencidos? ¿Fue un guiño repentino de Rodríguez a quienes habían matado, el mes de julio anterior, a Miguel ángel Blanco?
Tregua-trampa, no
A pesar de los diversos asesinatos que ETA seguía cometiendo en aquella época –entre los cuales el de Alberto Jiménez Becerril y su mujer-, ¿por qué Aznar subrayó, en una entrevista a El Mundo, cuando nada se sabía aún de la tregua, que no iba a consentir “ningún tipo de tregua-trampa, que sólo sirve para dar oxígeno a ETA”, pero añadió significativamente que sí estaba “dispuesto a ser generoso, a ser comprensivo, si eso ayuda al final del terrorismo”.
Un final dialogado
Y poco después, ese mismo Aznar que –según Zaplana- era ajeno a una tregua añadió: “Estoy convencido de que en un final dialogado, si se produce un abandono definitivo de las armas, la sociedad española y el Estado sabrá ser generoso”. Lo que completó más tarde en declaraciones a ABC: “Merecería hacer el esfuerzo de la generosidad, si con ello conseguimos la paz”. Mientras tanto, no había ni tregua ni paz. Los muertos y las extorsiones se sucedían.
Esclarecer la verdad
Cuando finalmente se proclama la tregua, no ocurre lo que Zaplana sostiene en la actualidad, conforme a la vigente doctrina decretada por Aznar, el 5 de marzo de 2005, cuando afirmó que nunca había negociado con ETA. “En un período muy corto de tiempo”, “no en un proceso como el que estamos ahora”, subrayó Zaplana en La Sexta, el Gobierno del PP “se limitó exclusivamente a intentar esclarecer la verdad” sobre las verdaderas intenciones de ETA.
Ni una sola muerte
¿Un período corto en relación a éste? ¡Con cuánta facilidad miente Zaplana, en sintonía con la mayoría de los dirigentes de la derecha! La tregua de ETA duró exactamente 439 días. Han trascurrido ahora apenas ocho meses desde el alto el fuego. Con la diferencia gigantesca de que antes de la tregua hubo asesinatos a mansalva y ahora nos acercamos al cuarto año sin una sola muerte atribuible a ETA.
“Una petición absurda”
Omite Zaplana, además, que hubo reuniones formales primero con Batasuna y luego con ETA en Zurich. Silencia que Piqué, en su calidad de portavoz del Gobierno, tras el encuentro en Suiza, dijo: “El Gobierno está absolutamente dispuesto a hablar para conseguir la paz”. No quiere recordar tampoco las palabras de Mayor Oreja en Le Monde, ofreciendo a ETA continuar las conversaciones “sin exigencias previas” y “sin la entrega de las armas”. Cayetano González, que fue jefe de prensa y mano derecha de Mayor Oreja, tampoco lo recordaba ayer en El Mundo. Como no recuerdan tampoco, ni Zaplana ni Cayetano, la lapidaria frase de Martí Fluxá, secretario de Estado de Seguridad, cinco meses más tarde de la reunión suiza: “La entrega de las armas por parte de los terroristas supone una petición absurda”.
El oficio de embusteros
Mintieron sobre el 11-M tratando de hacer creer a la ciudadanía que había sido ETA. Mienten constantemente tratando de buscar como sea otra autoría para el 11-M, con el fin de salvar la cara después de tamaña vergüenza. Y, naturalmente, mienten estos días acerca de su propio comportamiento en la tregua de 1998-99. Y niegan la evidencia. Como mienten inventándose toda clase de embrollos para justificar su execrable actitud –impropia de un partido responsable- en el actual proceso de paz. Parecen expertos en el oficio de embusteros.
Http://www.losgenoveses.net/.
La tregua de 1998 se la encontró casualmente Aznar a la vuelta de la esquina
Zaplana ha falseado una vez más la realidad a su conveniencia. Lo ha hecho en La Sexta evocando la tregua de 1998-99 como si el Gobierno del PP se hubiera topado casualmente con ella a la vuelta de la esquina. La tregua surgió del Pacto de Estella, suscrito entre los partidos nacionalistas vascos, incluida Batasuna y la propia ETA, argumentan los voceros de la derecha. Pero eso no es verdad. O no es toda la verdad, para ser más exactos.
¿Por qué se lanzaron, si no, en ese tiempo, año 1997, globos sonda por parte de Aznar y de su entorno, a pesar de que la macabra actividad de la banda estaba en pleno funcionamiento? Las pruebas del coqueteo con ETA son conocidas y cuidadosamente reproducidas en el vídeo del PSOE.
Sorprendentes manifestaciones
¿A qué vinieron, por ejemplo, esas sorprendentes manifestaciones del primer portavoz de Aznar, Miguel ángel Rodríguez –quien las negó este lunes por la tarde repetidamente en la COPE-, hace ahora nueve años, mucho antes de la tregua de ETA, en las que introducía el polémico concepto de que el fin del terror no debía incluir ni vencedores ni vencidos? ¿Fue un guiño repentino de Rodríguez a quienes habían matado, el mes de julio anterior, a Miguel ángel Blanco?
Tregua-trampa, no
A pesar de los diversos asesinatos que ETA seguía cometiendo en aquella época –entre los cuales el de Alberto Jiménez Becerril y su mujer-, ¿por qué Aznar subrayó, en una entrevista a El Mundo, cuando nada se sabía aún de la tregua, que no iba a consentir “ningún tipo de tregua-trampa, que sólo sirve para dar oxígeno a ETA”, pero añadió significativamente que sí estaba “dispuesto a ser generoso, a ser comprensivo, si eso ayuda al final del terrorismo”.
Un final dialogado
Y poco después, ese mismo Aznar que –según Zaplana- era ajeno a una tregua añadió: “Estoy convencido de que en un final dialogado, si se produce un abandono definitivo de las armas, la sociedad española y el Estado sabrá ser generoso”. Lo que completó más tarde en declaraciones a ABC: “Merecería hacer el esfuerzo de la generosidad, si con ello conseguimos la paz”. Mientras tanto, no había ni tregua ni paz. Los muertos y las extorsiones se sucedían.
Esclarecer la verdad
Cuando finalmente se proclama la tregua, no ocurre lo que Zaplana sostiene en la actualidad, conforme a la vigente doctrina decretada por Aznar, el 5 de marzo de 2005, cuando afirmó que nunca había negociado con ETA. “En un período muy corto de tiempo”, “no en un proceso como el que estamos ahora”, subrayó Zaplana en La Sexta, el Gobierno del PP “se limitó exclusivamente a intentar esclarecer la verdad” sobre las verdaderas intenciones de ETA.
Ni una sola muerte
¿Un período corto en relación a éste? ¡Con cuánta facilidad miente Zaplana, en sintonía con la mayoría de los dirigentes de la derecha! La tregua de ETA duró exactamente 439 días. Han trascurrido ahora apenas ocho meses desde el alto el fuego. Con la diferencia gigantesca de que antes de la tregua hubo asesinatos a mansalva y ahora nos acercamos al cuarto año sin una sola muerte atribuible a ETA.
“Una petición absurda”
Omite Zaplana, además, que hubo reuniones formales primero con Batasuna y luego con ETA en Zurich. Silencia que Piqué, en su calidad de portavoz del Gobierno, tras el encuentro en Suiza, dijo: “El Gobierno está absolutamente dispuesto a hablar para conseguir la paz”. No quiere recordar tampoco las palabras de Mayor Oreja en Le Monde, ofreciendo a ETA continuar las conversaciones “sin exigencias previas” y “sin la entrega de las armas”. Cayetano González, que fue jefe de prensa y mano derecha de Mayor Oreja, tampoco lo recordaba ayer en El Mundo. Como no recuerdan tampoco, ni Zaplana ni Cayetano, la lapidaria frase de Martí Fluxá, secretario de Estado de Seguridad, cinco meses más tarde de la reunión suiza: “La entrega de las armas por parte de los terroristas supone una petición absurda”.
El oficio de embusteros
Mintieron sobre el 11-M tratando de hacer creer a la ciudadanía que había sido ETA. Mienten constantemente tratando de buscar como sea otra autoría para el 11-M, con el fin de salvar la cara después de tamaña vergüenza. Y, naturalmente, mienten estos días acerca de su propio comportamiento en la tregua de 1998-99. Y niegan la evidencia. Como mienten inventándose toda clase de embrollos para justificar su execrable actitud –impropia de un partido responsable- en el actual proceso de paz. Parecen expertos en el oficio de embusteros.
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