¿Hasta dónde piensan llegar?
La decisión de la mayoría conservadora del Tribunal Constitución, al recusar a su colega Pérez Tremps en la tramitación del recurso del PP contra el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, constituye una nueva vuelta de tuerca en la escalada de acoso y derribo que la ultraderecha española viene desarrollando contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Volviéndose atrás en su decisión de hace muy pocos meses sobre la misma materia sin que se haya producido otra novedad que la presión ejercida desde el potente aparato mediático ultraderechista, la mayoría conservadora del más alto tribunal de nuestro país ha impuesto una decisión sin precedentes, ya que jamás hasta ahora un magistrado del Constitucional se había visto recusado por sus colegas.
¿Hasta dónde piensan llegar los ultraderechistas? Al poner en juego la credibilidad y el prestigio del Tribunal Constitucional, máximo garante del cumplimiento de la Constitución, han traspasado la línea roja y han perpetrado lo que el portavoz parlamentario de ICV, ir Herrera, con gran lucidez ha definido como “golpe de mano”.
Va a ser muy difícil que el magistrado Pérez Tremps acepte ahora seguir sentándose en el Constitucional junto a unos colegas que tan injusta e injustificadamente le han recusado, y por tanto es harto previsible que dimita en breve y sea reemplazado, como corresponde en su caso, por otro jurista de gran prestigio designado por el Gobierno. Con ello se volvería a la situación anterior a este “golpe de mano”, cuyo único objetivo parece ser acabar dando la razón al recurso de inconstitucionalidad que el PP presentó contra el Estatut. No obstante, el mal ya está hecho, ya que la credibilidad y el prestigio del Tribunal Constitucional han quedado afectados de forma muy grave. Nada importa esto a quienes sólo tienen un objetivo: recuperar el poder perdido por el inapelable veredicto de las urnas, aunque sea mediante una sucesión ininterrumpida de “golpes de mano”. ¿Hasta dónde piensan llegar? ¿Recurrirán también el nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía, votado también por el PP y en el que figuran casi textualmente reproducidos más de cuarenta artículos del Estatuto catalán recurridos por el PP?
La decisión de la mayoría conservadora del Tribunal Constitución, al recusar a su colega Pérez Tremps en la tramitación del recurso del PP contra el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña, constituye una nueva vuelta de tuerca en la escalada de acoso y derribo que la ultraderecha española viene desarrollando contra el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
Volviéndose atrás en su decisión de hace muy pocos meses sobre la misma materia sin que se haya producido otra novedad que la presión ejercida desde el potente aparato mediático ultraderechista, la mayoría conservadora del más alto tribunal de nuestro país ha impuesto una decisión sin precedentes, ya que jamás hasta ahora un magistrado del Constitucional se había visto recusado por sus colegas.
¿Hasta dónde piensan llegar los ultraderechistas? Al poner en juego la credibilidad y el prestigio del Tribunal Constitucional, máximo garante del cumplimiento de la Constitución, han traspasado la línea roja y han perpetrado lo que el portavoz parlamentario de ICV, ir Herrera, con gran lucidez ha definido como “golpe de mano”.
Va a ser muy difícil que el magistrado Pérez Tremps acepte ahora seguir sentándose en el Constitucional junto a unos colegas que tan injusta e injustificadamente le han recusado, y por tanto es harto previsible que dimita en breve y sea reemplazado, como corresponde en su caso, por otro jurista de gran prestigio designado por el Gobierno. Con ello se volvería a la situación anterior a este “golpe de mano”, cuyo único objetivo parece ser acabar dando la razón al recurso de inconstitucionalidad que el PP presentó contra el Estatut. No obstante, el mal ya está hecho, ya que la credibilidad y el prestigio del Tribunal Constitucional han quedado afectados de forma muy grave. Nada importa esto a quienes sólo tienen un objetivo: recuperar el poder perdido por el inapelable veredicto de las urnas, aunque sea mediante una sucesión ininterrumpida de “golpes de mano”. ¿Hasta dónde piensan llegar? ¿Recurrirán también el nuevo Estatuto de Autonomía de Andalucía, votado también por el PP y en el que figuran casi textualmente reproducidos más de cuarenta artículos del Estatuto catalán recurridos por el PP?